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jueves, 3 de noviembre de 2011

Un adiós al mundo de las ilusiones

Ante la tardanza de su hija decide ir a buscarla a sus aposentos.
-María , cariño , ¿estás ahí?
-Si padre , estoy aquí.
-¿Qué te pasa?Te fuiste entre lágrimas y sin dar explicaciones.
-Lo siento padre , es que me ha impactado mucho la noticia que me ha dado durante la comida.
-Lo sé y lo siento-dice mientras abre la puerta-Pero tienes que comprender que estamos en una situación muy crítica y creo que ya eres lo bastante madura para comprender que es tu hora para intentar salvar a lo que queda de esta familia.
-Ya sé que estamos en una situación crítica , pero como siempre he estado apartada en estos temas no se me esperaba que el peso recayera sobre mí.
-Recibiste la educación adecuada pero la verdad es que tu imaginación siempre ha volado muy alto y tarde o temprano tienes que volver a la realidad por muy duro que sea el golpe....
-La culpa ha sido siempre mía por querer vivir en un mundo ideal donde todo fuese perfecto y no cayese ningún peso sobre mi , pero creo que es hora de despertar y de defender nuestro apellido.
-Siempre he pensado que eras diferente a el resto del mundo, pero ahora me doy cuenta de lo diferente que eres y cuánto se lo tengo que agradecer a Dios.
-Gracias padre , y ahora si no le importa necesito despedirme de este mundo de ilusiones pero a la vez tan real en el cual nunca podré vivir.
-Muchas gracias hija , por volver a este mundo sólo por proteger nuestro honor....
-Si... claro , nuestro honor , como no, el honor es mucho más importante que el amor propio y el amor a todo lo que nos rodea.
El padre mientras sale de los aposentos reflexiona sobre esto último que le ha dicho su hija y de sus labios se escapan algunas palabras:
-¿Sabes qué hija?
-¿Qué?
María se da la vuelta al no obtener respuesta por parte de su padre pero tan sólo encuentra la puerta abierto y los pasos lejanos y acelerados de su padre...

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